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prana Yoga Sutil

¿Qué es el prana?

Que mejor manera de empezar el año nuevo hablando de filosofía, y de un concepto tan importante dentro del yoga como lo es el «prana«. Se entiende por prana la energía que conforma nuestro cuerpo energético (y es que según la tradición de la India, el cuerpo está formado por varias capas o «koshas», y esta en concreto la conforma el prana).

El prana es la fuerza vital que nos mueve, por definirlo de alguna forma sencilla (y tal vez no muy correcta), de forma muy similar a lo que definen otras filosofías orientales como chi o ki, aunque tiene también otras funciones.

Los ejercicios de yoga denominados pranayama (que significa «control de la respiración», o bien «Alargar la energía»), están enfocados precisamente a trabajar con esta energía vital y controlarla.

Lo interesante del prana, es que está muy relacionado tanto la calidad de nuestra respiración, como con la calidad de nuestra alimentación (de esto último no se suele hablar tanto). De forma que nuestros hábitos acaban impactando en esta capa energética y alterándola.

Si quieres más detalles he preparado un video en Youtube donde hablo un poco más en profundidad sobre el tema, te dejo el acceso aquí debajo:

Namaste!

Isabel.

luces Chamanismo

¿Alguna vez has visto luces?

En este caso, estoy hablando de luces que en realidad no estaban ahí… A veces son luces rojas, otras luces blancas o amarillas… ¿te ha pasado alguna vez? A mí me ha pasado en numerosas ocasiones, y justamente ayer me llamaron unos amigos algo alterados porque habían visto luces rojas en su casa, y querían preguntarme si sabía algo acerca de este fenómeno.

Tal vez ahora te estés preguntando por qué en un blog de yoga estoy hablando de estas cosas… En realidad estamos habituados a tratar y catalogar los temas por separado, pero yoga significa «unión», y eso engloba tanto el cuerpo como la energía, que es precisamente de lo que trata este post.

Volviendo a las luces… Generalmente son algo fugaz, como un flash, y podemos verlas en el interior de casa o bien en el exterior. No suelen tener una forma definida, aunque hay quienes las ven con forma de «globo«. Si has visto alguna de estas luces, la buena noticia es que no debes preocuparte.

Lo cierto es que no puedo afirmar rotundamente ni que sea un efecto óptico, ni que sea un fenómeno energético. Como casi siempre en la vida imagino que en algunos casos serán lo primero y en otros lo segundo, aunque aquí os voy a hablar de la parte energética.

Lo primero es comentar que la mayoría de estas luces, cuando nos aparecen en casa suelen hacerlo durante la época de frío. Aproximadamente desde octubre hasta febrero. En algunas tradiciones paganas y chamánicas se ha asociado este periodo al regreso del más allá de todo tipo de entidades, y de hecho en los cuentos populares de navidad los protagonistas son siempre seres fantásticos que vuelven de regreso al mundo por unos días.

Por tanto suele ser muy habitual durante este periodo ver luces, sombras, tener más pesadillas, sueños lúcidos… Según cuentan estas tradiciones paganas, se debe a que el velo que separa los diferentes mundos se vuelve más fino, y estaríamos más receptivos a estos fenómenos.

Personalmente (y ojo que esto es sólo mi opinión) pienso que tal vez estos fenómenos ocurran porque durante estas épocas de más frio, en que la naturaleza duerme, la energía está también dormida y permite que estas luces, entidades, o cómo queráis llamarlas, puedan circular más libremente o simplemente las podemos captar mejor. Mientras que una vez que llega la primavera con su explosión de vida, hay tanta energía a nuestro alrededor que todos estos fenómenos pasan desapercibidos, o bien no suceden…

En cualquier caso, creo que siempre nos obcecamos con querer saber «la verdad» o las causas de todo lo que nos rodea. A veces es más simple aceptar el hecho de que nunca lo podremos saber todo. En mi caso creo que no debería importarnos tanto saber exactamente que estamos viendo, como entender que es algo que no entraña peligro alguno, que no es un símbolo de mal agüero, ni anuncia peligro, ni son entidades malvadas que puedan ponernos en peligro.

Y es que siempre que nos pasan este tipo de cosas, tendemos a asustarnos y nuestra mente se llena de pensamientos siniestros (en parte culpa de las tele y sus historias para no dormir…). Por eso quería escribir este post, y deciros que no debéis preocuparos, que ver esas luces puede ser algo normal (aunque no estemos habituados a ello), y que en ningún caso simbolizan algo negativo en vuestras vidas.

Isabel.

Tradiciones

Origen de las tradiciones de Navidad

Llevaba días pensando que para el solsticio de invierno quería hablar de las diferentes tradiciones de Navidad… Y precisamente estaba yo dándole vueltas cuando me ponen al lado de casa una exposición sobre las costumbres navideñas a lo largo del mundo… ¡Así que vamos a dar un repaso a las tradiciones navideñas que aún perduran!

Islandia

La tradición en esta ocasión es que la noche del 12 de diciembre los niños dejen un zapato en la repisa de la ventana (¿os resulta familiar esta costumbre? ¡Yo dejaba los zapatos fuera la noche de reyes!), ya que según cuentan las leyendas existen 13 trols que viven en las montañas, llamados Jolásveinar, que van bajando progresivamente uno a uno cada noche hasta el 25 de diciembre, y van dejando regalos a los niños que se han portado bien y patatas podridas a aquellos que se han portado mal.

Después de la noche del 25 vuelven de nuevo a su hogar en las montañas, también de uno en uno, de modo que el último lo hace el día 6 de enero, fecha en la que acaban para ellos las fiestas navideñas. Observad que aquí tenemos un periodo de fiestas, en total del 12 de diciembre al 6 de enero, que es similar a algunas de nuestras fechas de fiestas. No es coincidencia, en general en toda Europa se comparte un sustrato pagano que nos habla de lo mismo: el invierno es una época de recompensas o lamentaciones, en el que estamos a merced de las fuerzas de la naturaleza, representadas de formas diferentes dependiendo del lugar (trols, brujas, árboles…).

Los 13 Jolásveinar

Noruega

En este país otra de las tradiciones de Navidad consiste en esconder las escobas la noche del  24 de diciembre, pues según las leyendas populares, en estas fechas las brujas y espíritus malignos salen de sus escondrijos para tomar los cielos nocturnos volando en ellas. La escoba históricamente se ha relacionado con la brujería, cosa que no es de extrañar pues en realidad es una vara de madera, y cómo tal representa la fuerza de la naturaleza y del bosque, por no mencionar que en ocasiones también se ha asociado a rituales sexuales por su forma fálica.

Rusia

En este país se cree que el día 1 de Enero (que para ellos es su fiesta navideña más importante), los niños reciben la visita del abuelo del frío, conocido como Ded Moroz, y de la joven Snegurochka, la niña de las nieves. Estos personajes tradicionalmente traen regalos, pasteles de jengibre y las típicas matrioskas para los más pequeños de la casa, pero para ganarse los presentes los niños primero deberán recitar poemas en honor de Ded Moroz y bailar alrededor del árbol. Hay diversas leyendas europeas sobre personajes que simbolizan la nieve y el frío, son arquetipos que representan el invierno y el lado hostil de la naturaleza invernal, seres que generalmente traen castigos a aquellos que se portan mal y presentes a los que tienen buen corazón, aunque algunos de ellos se han “dulcificado” con el tiempo y han perdido la connotación negativa.

Ded Moroz y Snegurochka

Ucrania

La de Ucrania es una de las tradiciones de Navidad que más me gustan, porque para mí simboliza los dones que nos ofrece la naturaleza. Veréis, en Ucrania es tradicional decorar los árboles de navidad con telas de araña como augurio de buena suerte y fortuna. La costumbre viene de una leyenda protagonizada por una familia muy pobre. Se dice que plantaron un árbol para decorarlo para Navidad, pero al no tener recursos, no pudieron hacerlo y los niños se pasaron la noche llorando. Ante estos hechos tan tristes, las arañas de la casa, conmovidas por el sufrimiento de los pequeños decidieron tejer una hermosa tela de araña entre las ramas del árbol para decorarlo, que al recibir por la mañana los primeros rayos del sol se convirtió por arte de magia en hilos de oro y plata, que acabaron con la tristeza y la pobreza de la familia.

Austria

En este país el día 5 de diciembre se celebra el día del Krampus, un personaje mítico con rasgos de macho cabrío que se supone vuelve de sus dominios junto con San Nicolás, y entre ambos se dedican a dar a cada niño lo que se merece: aquellos que se han portado bien son recompensados por San Nicolás, mientras que aquellos que han sido malos son castigados por el Krampus que se dedica a azotarlos con una vara de abedul, además de pasearse por las calles asustando a los más pequeños. Parece ser que en realidad San Nicolás sustituye a una figura pagana mucho más antigua, la de un hombre similar al Ded Moroz ruso, un abuelo bonachón que traía regalos, que obviamente, es el precursor de nuestro Papá Noel actual.

El Krampus y San Nicolás

Como podéis ver las actuales tradiciones de Navidad son ecos de lo que fue en su día la festividad del solsticio de invierno, que era un periodo en el que las antiguas tradiciones paganas nos hablan continuamente del regreso de todo tipo de criaturas sobrenaturales o mágicas, unas vienen a recompensarnos y otras a castigarnos por nuestras acciones, podríamos decir que es una época en la que se juzgarán nuestros actos y recibiremos las consecuencias. La palabra karma me viene a la cabeza. Una época de naturaleza dormida, violenta a causa del frío, pero que aún puede aportarnos sustento si nos lo merecemos. Y aquí viene mi reflexión: me parece una lástima que un periodo considerado antiguamente como de reflexión y de «justicia divina» (recogemos lo sembrado) se haya convertido en algo tan frívolo y superficial en el que sólo pensamos en comprar y regalar cosas. Si el Krampus campara por aquí creo que nos azotaría a todos con su vara por consumistas…

 ¡Felices fiestas celebréis lo que celebréis! 

Isabel.

soltar Yoga Sutil

Date el lujo de soltar…

«Permítete soltar las cosas» es una frase que una de mis profesoras de yoga solía repetir a menudo. Estos días me ha venido a la cabeza pues estoy haciendo un trabajo personal precisamente de soltar cosas innecesarias… Y aquí viene el quid de la cuestión ¿Qué son cosas innecesarias?

Si os hablo de cosas materiales la mayoría coincidiréis conmigo. Desde que Marie Kondo nos propuso su método en «La magia del orden» son muchas personas las que han optado por un estilo de vida minimalista. Otra de esas «cosas innecesarias» que más o menos tenemos claro que hay que soltar son las amistades tóxicas o abusivas, como dice la manida frase: «Rodéate de gente que te haga bien».

Hasta aquí seguramente estaremos más o menos de acuerdo, pero ¿que ocurre si te digo que otra de esas cosas innecesarias es la sensación de que tienes que aportar algo al mundo, de ser alguien, o de que tienes que tener un sueño? Entonces seguramente me lo discutirás… Y eso está bien, no me atrevería nunca a afirmar que mis criterios son los únicos, pero sí que me gustaría darte otro punto de vista.

¿Porqué tienes algo que aportar al mundo? Estamos en una sociedad donde parece que siempre tenemos que emprender, liderar, generar contenido para RRSS… Siempre se nos da un objetivo, y lo tenemos tan interiorizado que no nos damos cuenta que nos pasamos la vida buscando ser útiles cuando ya somos personas completas.

Así que te invito a que reflexiones… ¿Realmente tienes que aportar algo siempre? ¿Por qué? ¿Qué pasaría si de repente sueltas tus metas o ideales de ti mism@? ¿Acaso dejarías de ser tú si lo haces? ¿Realmente ese objetivo que tienes en la cabeza te hace feliz? ¿Qué pasaría si te permites el lujo de soltar? ¿Por qué no nos damos también tiempo para la calma, el no hacer nada, o bien dejar salir nuestras emociones? Si es que vivimos la vida tan deprisa que no tenemos tiempo de saborearla… Y eso nos hace estar deprimidos, de mal humor, apáticos…

Yo este año me he dado el lujo de soltar… Tal vez inducido por las circunstancias que estamos viviendo, pero he descubierto que al abandonar lo que consideraba uno de mis puntos fuertes (ayudar a los demás) me he liberado de una carga innecesaria y he encontrado una libertad más real, sin las ataduras de la mente.

¿Significa eso que ya no ofrezco mi ayuda? Para nada. Significa que me he desprendido de la idea de que eso era lo que tenía que hacer en la vida. He dejado ir una responsabilidad que me había autoimpuesto sin querer y que no era mía. ¿Te resuena? Igual a ti te pasa con otras cosas… Así que ya sabes, date el lujo de soltar.

animal espiritual Chamanismo

¿Cómo puedo saber cuál es mi animal espiritual?

Muchas veces cuando hablo de los animales espirituales la gente me pregunta ¿cómo puedo saber cual es mi animal espiritual? Pues hasta la fecha, sólo conozco dos métodos:

  • Acudir a un chamán o practicante de chamanismo y pedirle que realice un viaje para averiguar cuál es nuestro animal. Esta técnica también se llama en ocasiones “recuperación del animal espiritual o de poder”. Y aunque es una buena opción, realmente no la recomiendo mucho… ¿Por qué? Muy sencillo, porque saber cuál es vuestro animal espiritual, más allá de satisfacer vuestra simple curiosidad no os va a aportar nada. No va a ayudaros a desarrollaros ni personal ni mental ni espiritualmente. Es un ejercicio «vacío», pues siempre dependeremos de otra persona para tener la información y no podremos aplicarla en nuestra vida más allá de contarla como anécdota.
  • Aprender la técnica de la meditación chamánica y buscar un@ mism@ a su animal espiritual. Esta es la opción que sin duda recomiendo ¿Por qué? Pues porque en primer lugar nos da independencia para poder continuar trabajando con nuestro animal, si aprendemos como contactar con él, no necesitaremos depender de ningún intermediario. Y en segundo lugar, aprender la meditación chamánica nos ayuda a iniciar un desarrollo personal que puede ser muy beneficioso para nosotr@s a lo largo de nuestra vida.

Y llegados a este punto me gustaría daros un par de consejos 🙂 El primero, como creo que he comentado otras veces, es que es preferible que para aprender la meditación chamánica recurráis a un profesor/maestro en lugar de ser autodidactas. No porque sea peligroso, sino porque dada la complejidad que tiene, avanzaremos mucho mejor y sin frustraciones con la guía de una persona experta.

El segundo, es que no perdáis vuestro tiempo sino estáis dispuestos a sacrificaros. Conocer a nuestro animal espiritual no es un entretenimiento mundano. Para poder trabajar con él de forma fluida es necesario dedicar muchas horas a la meditación, tener disciplina, y estar dispuestos a escuchar, aprender y tumbar nuestras barreras mentales. Si no estamos dispuestos a aceptar todo esto, no tiene sentido iniciar este camino, pues lo más probable es que sólo nos genere más frustración. De hecho si os doy este consejo es porque he tenido muchos alumnos que han tirado la toalla antes de tener buenos resultados por falta de dedicación (es común que al principio no se visualice correctamente).

Antes de acabar, merece la pena mencionar que en ocasiones se dice que nuestro animal espiritual es aquel que nos visita en sueños. No voy a decir que no sea cierto, pero en muchas ocasiones los animales con los que soñamos nos traen mensajes relacionados con algún momento de nuestra vida importante, pero en la mayoría de los casos no tienen por qué ser nuestro animal espiritual.

A modo de conclusión, desde la experiencia personal os diría que descubrir cuál es nuestro animal espiritual y convertirlo en compañero de nuestras meditaciones es, sin duda, una de las experiencias más hermosas que he tenido la suerte de vivir, y que sin duda seguiré viviendo.

Yoga Sutil

¿Qué es nuestra sombra?

Siempre hay una parte de nosotr@s que vive en la sombra. Es esa parte que reprimimos, que nos da miedo, que queremos ocultar a los demás y en ocasiones también a nosotr@s mism@s. Tod@s tenemos una sombra: son esos pensamientos y emociones que nuestra parte racional se esfuerza por silenciar.

Nuestra mente ha construido un ego, una representación ideal de nosotros mismos, es decir, lo que creemos ser. Y lo hace para poder mantener el control, (o más bien la ilusión de control) en nuestras vidas. De esta forma nace la contradicción en nosotros, y nuestro ego y nuestra sombra se convierten en antagonistas, que luchan por imponerse el uno al otro.

Para aquellos que decidimos recorrer el camino de la espiritualidad (o cómo queráis etiquetarlo), siempre hay un momento de inflexión, en que debemos encararnos a nuestra sombra. Porque la práctica y la meditación nos van dando mayor conocimiento de lo que somos, incluyendo nuestra parte oscura. Nosotros crecemos y ella crece, porque en realidad no somos más que las dos caras de una misma moneda.

Descubrir y trabajar con nuestra sombra puede hacerse de diversas formas. Se puede abordar desde la psicología, la meditación, el deporte, o bien desde la vertiente espiritual. Todas son igual de válidas si nos hacen reflexionar y nos ayudan a conocernos mejor y sobre todo, nos enseñan el gran secreto: a nuestra sombra hay que quererla, e integrarla con nuestra consciencia para poder ser de verdad un ser completo.

Negar un parte de nosotros mismos es negar parte de lo que somos, por ello me cuesta creer que alguien pueda alcanzar la felicidad, la conciencia plena, o el desarrollo personal sino aprende a integrar todas sus facetas. Reprimir y negar nuestra sombra no hace más que alimentarla, y esa brecha nos lleva al desequilibrio, a la pérdida de nuestro verdadero «yo» y nuestro potencial.

La practica de la meditación chamánica nos puede llevar a contactar con esa parte oscura de nosotr@s. Es un momento duro, pues la sombra sabe cómo quebrarnos, pero si nos acercamos a ella con la firme convicción de que debemos ayudarla, de que debemos escucharla y valorar sus palabras, pues es nuestra propia voz, podemos empezar a integrarla.

Nuestro mayor crecimiento espiritual tendrá lugar cuando seamos capaces de integrar nuestra sombra con nuestra consciencia, pues entonces por primera vez seremos un ser completo, y podremos experimentar una paz, una seguridad y una calma que nos harán vivir la vida con plenitud y libertad.

Chamanismo

¿Qué es exactamente la meditación chamánica?

Un tema del que muchos tienen una idea equivocada o directamente ninguna, es el tema del chamanismo o meditación chamánica. En parte por culpa del cine y en parte porque hay poca información de calidad. Dado que hace años que realizo esta practica, y para mi es una herramienta maravillosa, quería compartir con vosotr@s mi punto de vista.

¿Qué es la meditación chamánica? Se podría definir de muchas maneras, pero para entendernos, es un tipo de meditacón activa, mediante la cual se experimentan visiones del plano espiritual. No es necesario consumir ninguna sustancia psicotrópica para poder realizar esta práctica, muchos chamanes alcanzan este estado mental a través del sonido, como puede ser del tambor o el didgeridoo. En otras palabras se podría decir que a través de esta meditación entramos en un estado alterado de conciencia que nos permite adentrarnos en esas otras realidades a través de un estado muy similar al del sueño, pero siendo plenamente conscientes de lo que ocurre y teniendo control en todo momento.

No es una práctica moderna, sino todo lo contrario: tiene su origen en las sociedades primitivas, aunque es difícil establecer un origen temporal al igual que físico, pues se han encontrado evidencias de su práctica casi en cualquier rincón del globo.

¿Lo puede practicar cualquier persona? Si, no hace falta más que dedicación, tiempo y constancia. Todos podemos alcanzar el estado alterado de conciencia y practicar la meditación chamánica, pero todos tenemos nuestros miedos, bloqueos, y prejuicios, y en muchas ocasiones estos pueden hacer que no consigamos resultados positivos. En estos casos es necesario un trabajo previo que dependerá de nuestras circunstancias personales.

Eso sí, es una práctica que no recomiendo iniciar sin la ayuda de un profesor o tutor que nos guíe, no por entrañar peligro, sino por su complejidad.

Si queréis más detalles, aquí os dejo el link a mi canal de Youtube donde os hablo más en profundidad del tema:

Un abrazo!

Yoga Físico

7 tips para no perder tu práctica de yoga…

Llega el verano, el calor, las vacaciones… Y sin saber muy bien cómo nuestra esterilla de yoga acaba relegada en un rincón… Y generalmente cada vez que la vemos son sentimos mal. ¿Te ha pasado alguna vez? Pues te traigo 7 tips para evitar perder tú constancia con la práctica de yoga estas vacaciones.

Si eres de esas personas que prefieren la comunicación verbal, te dejo aquí mi vídeo de Youtube con estos siete consejos, y si eres de los que prefieren leer, sigue dándole al scroll 😉

Tip 1 – Practica a primera hora

Si eres de esas personas que no les cuesta madrugar, ¡enhorabuena! Aprovecha el frescor de la mañana y realiza tu práctica a eso de las siete o las seis. Verás que estás un poco rígid@, pero es normal esta sensación al practicar nada más levantarse. Si eres de los que les cuesta madrugar (como yo) sigue leyendo…

Tip 2 – Acorta las sesiones

Pensar en hacer una práctica de una hora con el calor parece imposible, pero si la reducimos a veinte o treinta minutos se hace mucho más llevadera. Recuerda que es mejor hacer veinte minutos de yoga que nada de yoga.

Tip 3 – Baja la intensidad

Si te gusta el yoga dinámico… baja la intensidad estos días. Practica más asana de suelo, que nos permite aguantar mejor la práctica sin deshidratarnos.

Tip 4 – Haz la práctica más fluida

En lugar de aguantar cuatro o cinco respiraciones en cada postura, prueba a mantenerlas por dos respiraciones o incluso una, enlazando las asanas unas con otras de forma fluida pero tranquila. Verás cómo te ayuda a no generar tanto calor durante la práctica de yoga.

Tip 5 – Practica pranayama y meditación

¡El yoga no sólo es para el cuerpo físico! Aprovecha para introducir en tu práctica algún pranayama, o alguna meditación, ¡eso también es práctica de yoga!

Tip 6 – Recuerda tu motivación

Recuerda por qué haces yoga. Tal vez te sientas mejor, o más relajada, o te alivie dolores musculares… Sea cual sea la razón que te llevó al yoga, tenla presente estos días para que te motivea no perder la práctica.

Tip 7 – ¡No te sientas culpable!

Si a pesar de todo lo dicho acabas dejando la esterilla en un rincón… ¡No te sientas culpable! Tu tiempo es tuyo, tú decides qué hacer con él, si decides centrarte en otras cosas, disfrútalas sin remordimientos, al fin y al cabo, vivir el presente también es yoga 😉

Namaste!

Yoga Físico

«Mi guía de yoga» de Gloria Rosales y Gordana…

Cuidar de nuestro cuerpo es imprescindible si queremos alcanzar el equilibrio, pues todo está conectado: cuerpo-mente-corazón-espíritu. Entender estas palabras es un poco más fácil si nos dejamos cautivar por «Mi guía de yoga», un libro lleno de sabiduría y… ¡de yoga!

Para empezar el libro no pretende ser un sustituto de un profesor/a de yoga, sus autoras lo comentan varias veces, pues es imposible que una guía sustituya todo lo que podemos aprender de un profesor. Pero nos da unas pautas, y nos explica un poco la filosofía que hay detrás de esta disciplina milenaria. Debo decir que el libro entero está lleno de frases espirituales, y contenido profundo, pero las autoras utilizan un maravilloso lenguaje cercano, directo y simple que nos permite entender un poco mejor el gran conocimiento que aglutina el yoga.

Desde luego os recomiendo que lo leáis todo antes de empezar a practicar las posturas o asanas. En la parte práctica de «mi guía de yoga» encontraréis las explicaciones de algunas de las asanas, y además tenéis cinco secuencias diferentes, para poder practicar en casa. Y por si fuera poco el libro viene con un CD con varias pistas de audio, en las que una de sus autoras os irá guiando para que practiquéis las secuencias, lo que resulta ideal si no queremos estar pendientes del libro y sólo pretendemos dejarnos llevar y relajar la mente del estrés a la que la sometemos a diario.

Un concepto interesantísimo que plantean en el libro, es llegar a la apertura de conciencia a través del cuerpo, en vez de rechazar el cuerpo, utilizarlo como vehículo para instruir nuestra mente y templar nuestro espíritu.

Desde luego, en mis días de principiante disfruté mucho leyéndolo, y me motivó para experimentar nuevas formas de trabajar mi mente a través de pautas y constancia en la práctica del yoga. Pero sobre todo me ayudó mucho recordar una cosa, y es que nunca debemos dejar de ver el mundo con los ojos del principiante, pues a veces cuando empezamos a aprender, nos creemos que ya hemos entendido las lecciones de la vida, y dejamos de escuchar. Conservar siempre ese espíritu de principiante, y las ganas de aprender, son la clave para este maravilloso camino lleno de espiritualidad, magia y conocimiento.

Sin duda «Mi guía de yoga» es un libro que os recomiendo, no os defraudará, y es que se nota que sus autoras son profesoras experimentadas de yoga. De hecho tienen varias escuelas en Barcelona donde dan clase y en una de ellas es donde tuve la oportunidad de descubrir este libro. Así que, si este post ha despertado vuestra curiosidad por el yoga… ¡No esperéis el momento perfecto y poneros a ello ahora!. Porque recordad, el momento perfecto para empezar a hacer algo… ¡no existe!

Un saludo a tod@s!

Isabel.

Yoga Sutil

Pequeño ejercicio para superar el apego

He pensado que podía compartir con vosotros un pequeño ejercicio que nos puede servir de ayuda para tomar conciencia de la futilidad de crear dependencias con objetos materiales y superar el apego.

El ejercicio es muy simple, escoged una pulserita o colgante que os guste. Lo ideal es que fuesen esas pulseras de hilo que te atas y no te las puedes quitar hasta que se rompen, y sería perfecto si tuvieran un gran valor emocional para vosotros, o sino al menos que os hiciese sentiros más unidos a lo espiritual. Si es un objeto al que no damos ningún tipo de valor no tiene mucho sentido hacer este ejercicio. La idea es llevar la pulsera o colgante hasta que se nos rompa. Cuando esto ocurra no nos quedaremos con la pulsera o colgante, sino que lo regalaremos como ofrenda al Universo, Madre Tierra… (o con lo que te sientas más comod@). Para ello lo que haremos será enterrarlo, quemarlo, o bien dajarlo en algún altar o lugar especial (que no sea de nuestra casa obviamente, la idea es no volver a ver el objeto). Pero en cualquier caso deberemos deshacernos del objeto una vez se haya roto.

Tal vez os preguntéis ¿Y esto tiene realmente algún sentido para superar el apego? Veréis, la idea de este ejercicio me surgió a raíz de una experiencia personal. Hace un par de años un vecino de mis padres que es budista, me regaló un cordón de hilo rojo bendecido por el Dalai Lama. No es que yo sea budista, pero la figura del Dalai Lama me inspira y me causa un gran respeto, así que ese pequeño detalle tuvo muchísimo valor para mí. Pero claro, era un simple cordón de hilo, no iba a tener mucha vida útil…

Al principio me quitaba el cordón para ducharme, para hacer ejercicio… Pensaba que así duraría más. Y llegó un día en que me di cuenta de que estaba a punto de romperse. Entonces me lo quité y lo guardé para conservarlo. Porque al fin y al cabo era un regalo bendecido por el Dalai Lama, deshacerme de él era perder esa conexión con lo místico, con lo espiritual… Y entonces me di cuenta de que me estaba aferrando a algo material por sentirme más unida a lo espiritual. Y me di cuenta de que en el fondo ese apego no era más que mi propio ego, porque tener ese cordón hacía que me sintiese especial, diferente de los demás. Así que volví a ponerme el cordón y acepté el hecho de que las cosas tienen que irse, y de que yo no era más especial por tener ese pedacito de hilo bendecido.

Gracias a ese cordón aprendí una lección de vida muy importante. Me sentí más libre, más sabia, y más espiritual que antes. Al final, nuestra evolución espiritual es ir librándonos de capas inútiles de ego para realmente acabar descubriendo nuestro “yo”. Por eso os invito a repetir esta experiencia que tuve, ya que he pensado que igual que me ayudó a mí, también podría ayudaros a vosotr@s.

Y es que no hay que subestimar el poder de las cosas pequeñas.

Sed felices!

Isabel.

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