Pequeño ejercicio para superar el apego

He pensado que podía compartir con vosotros un pequeño ejercicio que nos puede servir de ayuda para tomar conciencia de la futilidad de crear dependencias con objetos materiales y superar el apego.

El ejercicio es muy simple, escoged una pulserita o colgante que os guste. Lo ideal es que fuesen esas pulseras de hilo que te atas y no te las puedes quitar hasta que se rompen, y sería perfecto si tuvieran un gran valor emocional para vosotros, o sino al menos que os hiciese sentiros más unidos a lo espiritual. Si es un objeto al que no damos ningún tipo de valor no tiene mucho sentido hacer este ejercicio. La idea es llevar la pulsera o colgante hasta que se nos rompa. Cuando esto ocurra no nos quedaremos con la pulsera o colgante, sino que lo regalaremos como ofrenda al Universo, Madre Tierra… (o con lo que te sientas más comod@). Para ello lo que haremos será enterrarlo, quemarlo, o bien dajarlo en algún altar o lugar especial (que no sea de nuestra casa obviamente, la idea es no volver a ver el objeto). Pero en cualquier caso deberemos deshacernos del objeto una vez se haya roto.

Tal vez os preguntéis ¿Y esto tiene realmente algún sentido para superar el apego? Veréis, la idea de este ejercicio me surgió a raíz de una experiencia personal. Hace un par de años un vecino de mis padres que es budista, me regaló un cordón de hilo rojo bendecido por el Dalai Lama. No es que yo sea budista, pero la figura del Dalai Lama me inspira y me causa un gran respeto, así que ese pequeño detalle tuvo muchísimo valor para mí. Pero claro, era un simple cordón de hilo, no iba a tener mucha vida útil…

Al principio me quitaba el cordón para ducharme, para hacer ejercicio… Pensaba que así duraría más. Y llegó un día en que me di cuenta de que estaba a punto de romperse. Entonces me lo quité y lo guardé para conservarlo. Porque al fin y al cabo era un regalo bendecido por el Dalai Lama, deshacerme de él era perder esa conexión con lo místico, con lo espiritual… Y entonces me di cuenta de que me estaba aferrando a algo material por sentirme más unida a lo espiritual. Y me di cuenta de que en el fondo ese apego no era más que mi propio ego, porque tener ese cordón hacía que me sintiese especial, diferente de los demás. Así que volví a ponerme el cordón y acepté el hecho de que las cosas tienen que irse, y de que yo no era más especial por tener ese pedacito de hilo bendecido.

Gracias a ese cordón aprendí una lección de vida muy importante. Me sentí más libre, más sabia, y más espiritual que antes. Al final, nuestra evolución espiritual es ir librándonos de capas inútiles de ego para realmente acabar descubriendo nuestro “yo”. Por eso os invito a repetir esta experiencia que tuve, ya que he pensado que igual que me ayudó a mí, también podría ayudaros a vosotr@s.

Y es que no hay que subestimar el poder de las cosas pequeñas.

Sed felices!

Isabel.

Yoga ¿qué es?

¿Alguna vez te has planteado que es realmente el yoga? En Occidente lo conocemos como una disciplina física saludable, pero lo cierto es que el ejercicio físico sólo es una pequeña parte de lo que en realidad representa el yoga.

Sería bueno comenzar diciendo que ni los más eruditos se ponen de acuerdo en definir qué es lo que se podría denominar yoga clásico. Las primeras menciones a la palabra «yoga» las podemos encontrar en lo vedas (los textos más antiguos de la literatura india) y en ellas no se hace referencia a las posturas, sino que se habla de la parte espiritual del yoga, cuyo propósito no es otro que alcanzar la unión con lo divino, es decir, llegar a la iluminación.

Con el paso del tiempo esta visión filosófica se va nutriendo e incorporando más cosas, como el trabajo de respiración (pranayama), o las posturas físicas (asanas), pero también principios morales de convivencia con los demás y con uno mismo. Todo ello siempre enfocado a alcanzar un estado mental óptimo para la meditación y la contemplación.

Creo que no sería desacertado decir, que la finalidad última del yoga es el autoconocimiento práctico, a través de la experiencia, para poder llegar a ser la mejor versión de nosotr@s mism@s. Es una herramienta muy útil para, en definitiva, vivir mejor y ser más felices.

Si te apetece saber un poco más, te dejo el enlace a mi canal de Instagram donde te lo explico un poquito más en detalle en este vídeo:

Por supuesto no hace falta decir que el yoga no es ninguna doctrina religiosa que nos tenga que imponer nada. Hoy en día hay estilos para todos los gustos, algunos donde se trabaja de una forma más clásica (como en yoga in blue) donde se habla un poco de filosofía, pranayama, estilo de vida, etc y otros que están más focalizados sólo en la parte física.

Y tú, ¿tenías esta visión del yoga? ¿O sólo conocías la parte física?

Isabel.

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