animal espiritual

¿Cómo puedo saber cuál es mi animal espiritual?

Muchas veces cuando hablo de los animales espirituales la gente me pregunta ¿cómo puedo saber cual es mi animal espiritual? Pues hasta la fecha, sólo conozco dos métodos:

  • Acudir a un chamán o practicante de chamanismo y pedirle que realice un viaje para averiguar cuál es nuestro animal. Esta técnica también se llama en ocasiones “recuperación del animal espiritual o de poder”. Y aunque es una buena opción, realmente no la recomiendo mucho… ¿Por qué? Muy sencillo, porque saber cuál es vuestro animal espiritual, más allá de satisfacer vuestra simple curiosidad no os va a aportar nada. No va a ayudaros a desarrollaros ni personal ni mental ni espiritualmente. Es un ejercicio «vacío», pues siempre dependeremos de otra persona para tener la información y no podremos aplicarla en nuestra vida más allá de contarla como anécdota.
  • Aprender la técnica de la meditación chamánica y buscar un@ mism@ a su animal espiritual. Esta es la opción que sin duda recomiendo ¿Por qué? Pues porque en primer lugar nos da independencia para poder continuar trabajando con nuestro animal, si aprendemos como contactar con él, no necesitaremos depender de ningún intermediario. Y en segundo lugar, aprender la meditación chamánica nos ayuda a iniciar un desarrollo personal que puede ser muy beneficioso para nosotr@s a lo largo de nuestra vida.

Y llegados a este punto me gustaría daros un par de consejos 🙂 El primero, como creo que he comentado otras veces, es que es preferible que para aprender la meditación chamánica recurráis a un profesor/maestro en lugar de ser autodidactas. No porque sea peligroso, sino porque dada la complejidad que tiene, avanzaremos mucho mejor y sin frustraciones con la guía de una persona experta.

El segundo, es que no perdáis vuestro tiempo sino estáis dispuestos a sacrificaros. Conocer a nuestro animal espiritual no es un entretenimiento mundano. Para poder trabajar con él de forma fluida es necesario dedicar muchas horas a la meditación, tener disciplina, y estar dispuestos a escuchar, aprender y tumbar nuestras barreras mentales. Si no estamos dispuestos a aceptar todo esto, no tiene sentido iniciar este camino, pues lo más probable es que sólo nos genere más frustración. De hecho si os doy este consejo es porque he tenido muchos alumnos que han tirado la toalla antes de tener buenos resultados por falta de dedicación (es común que al principio no se visualice correctamente).

Antes de acabar, merece la pena mencionar que en ocasiones se dice que nuestro animal espiritual es aquel que nos visita en sueños. No voy a decir que no sea cierto, pero en muchas ocasiones los animales con los que soñamos nos traen mensajes relacionados con algún momento de nuestra vida importante, pero en la mayoría de los casos no tienen por qué ser nuestro animal espiritual.

A modo de conclusión, desde la experiencia personal os diría que descubrir cuál es nuestro animal espiritual y convertirlo en compañero de nuestras meditaciones es, sin duda, una de las experiencias más hermosas que he tenido la suerte de vivir, y que sin duda seguiré viviendo.

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